Al común de los mortales puede parecerles que el 2015 queda todavía muy lejos, pero, como todo, la concepción del tiempo es relativa y para los que se ocupan de la política municipal el próximo año está a la vuelta de la esquina. Independientemente de las razones de los grupos de la oposición boirense para abandonar el pleno de los presupuestos, parece claro que ya se están tomando posiciones con la mirada puesta en las elecciones y en las posibles alianzas necesarias para desbancar al PP del poder. Los cuatro partidos se necesitan porque, aunque no obtengan la mayoría absoluta, es poco probable que los populares sufran una debacle de calibre suficiente para quedarse en minoría en la corporación. Y los demás parecen dispuestos a aliarse. Pero la espantada de independientes, socialistas y nacionalistas también le vino bien al alcalde. El PP se sabe solo ante sus contrincantes políticos y se defiende atacando, sobre todo, a los que considera, por su representación, su principal amenaza en los próximos comicios, el BNG. La campaña está servida.