Queridos Reyes Magos


Ya sé que estamos en mayo, único mes de cuarenta días y albor del verano, pero viéndoos a lomos de vuestros camellos mecánicos, empapelados y vociferantes, no puedo resistirme a enviar esta carta como si estuviésemos en el frío diciembre. Aún a sabiendas de que esta versión primaveral de vuestras majestades será menos cumplidora que la invernal. Y lo primero que quiero pediros es que le bajéis decibelios, pues no parece oportuno que los adalides de la movida silenciosa nos descojonen los tímpanos todo el día; hora de la siesta incluida. Tampoco es muy acertado aparcar la tocata durante horas en un lugar, para «deleite» de los vecinos, terraceros o viandantes. Que una está cocinando y ya no sabe si echarle media de pimentón, hacer un cambio, centrarse en ti, dar la cara o si hay futuro. Y eso pasa factura después con la familia.

Lo segundo, deciros que tanto photoshop en los carteles no puede ser bueno para el voto porque a algunos no los conoce ni su madre ¡cómo van a identificarlos los votantes!

Pero a lo que vamos, a los que lleváis en el machito algunos años quiero pediros que no mancilléis a ese cincuenta por cien de caras nuevas que inundan las listas electorales de la comarca. Que aprovechéis ese aire fresco para hacer gestiones más austeras y responsables, con la honradez y fidelidad que tendríais con vosotros mismos. Menos fuegos artificiales y más objetividad en los proyectos. Menos gasto superfluo y más inversión productiva. Pero sobre todo, más diálogo en asuntos fundamentales, porque la legítima pluralidad ideológica no puede significar una losa que lastre nuestra necesaria recuperación.

El momento que atravesamos es muy delicado y más que nunca necesitamos de la generosidad del que gobierne y de la amplitud de miras del que ejerce la oposición. Simplificar y facilitar la relación de los ciudadanos con las administraciones locales, primer escalón para llegar a todos los puntos. Que la transparencia no sea solo un deseo de campaña y la seriedad una pose para el cartel.

Cada día hay más ciudadanos que ante las campañas electorales están deseando que acaben antes de que empiecen ¿y vosotros no sabéis por qué? Poned la mitad de empeño del que hacéis gala en ellas para acercaros a los vecinos durante los cuatro años de mandato y seguro que cambian las tornas. Estos días nos sobran promesas y los próximos cuatro años nos faltarán realidades. Y eso cuando se repite muchas veces crea abstencionismo, pasividad y descrédito en los ciudadanos.

En resumen, queridos Reyes Magos, solo os pedimos que nos traigáis un poco de ilusión en estos difíciles tiempos. Nos conformamos con las cosas pequeñas bien hechas, las del día a día, esa realidad minúscula que nos hace la vida más agradable. No es tiempo de pirámides ni de becerros de oro, es tiempo de trabajo humilde. Y eso es lo que pedimos porque fuimos buenos. O cuando menos sufridores. Besa sus juanetes esta, su crédula admiradora, y tal, y tal.

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