A un paso de iniciar el despegue

La Voz

BARBANZA

14 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

El último mandato municipal en Ribeira puede decirse que tuvo dos fases. La primera, con Torres Colomer recién revalidado en las urnas y el bipartito de PSOE y BNG en la Xunta. Fueron esos unos tiempos de algún que otro rifirrafe, en los que quizás influyó, por una parte, el hecho de que Ribeira es el gran bastión gallego de los populares y, por la otra, que estos últimos no acababan de asimilar que quien mandaba en Santiago ya no era el PP. Hay que recordar las disputas entre el conselleiro de Medio Ambiente y el alcalde por la depuradora -el primero llegó a decir que Ribeira era el gran contaminador de la ría, y cosas por el estilo- o el hecho de que una consellería apostase por un plan de viviendas protegidas en O Caramecheiro y desde aquí se rechazase. Al final, el bipartito se marchó de la Xunta sin que en Ribeira quedasen hechas las grandes obras.

Estaba a punto de iniciarse la segunda fase, la del PP en la Xunta. En campaña, Alberto Núñez Feijoo y el propio regidor se cansaron de decir que, en cuanto se gobernase en Santiago, a Ribeira llegarían las inversiones. Puede que vaya a ser así, ya que a los conservadores gallegos todavía les quedan dos años por delante, pero por el momento las obras siguen pendientes. Se puede hablar de la lonja, una obra licitada pero pendiente de adjudicar; de la depuradora, que al parecer se presentará en breve pero que lleva tiempo durmiendo el sueño de los justos; o de la circunvalación, prometida pero que sigue en el aire.

Injusto sería no decir que la Xunta sí se puso las pilas en otras materias, como el centro de día o las viviendas de Xarás, al fin terminadas. Y también de recibo es decir que, si a nivel autonómico quedan grandes cosas pendientes, a nivel estatal todo está mucho peor. Ni sede de la seguridad social, ni comisaría, ni registro de la propiedad.

Pros y contras

¿Y a nivel Concello? Hay que señalar que, al revés que ocurrió en otros municipios, en Ribeira la inversión municipal no cayó estrepitosamente. Se gastó dinero, sobre todo, en humanizar calles e instalar servicios básicos. Sin duda, las mejoras son evidentes en sitios como el centro de Santa Uxía. También se invirtió en conservar carreteras, asfaltar, etcétera. Ese esfuerzo inversor se ve empañado por algunas carencias que llevan años arrastrándose. A la cabeza de todas ellas está la plaza de abastos. Parece que también despegará pronto. Como el resto. Solo falta que eso sea así.