El trasfondo de la paliza a un pobrense es distinto según quien cuente la historia
24 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los hechos más básicos están claros: un hombre, Antonio Manuel Rivas Gey, permanece grave en el hospital después de que, en la madrugada del domingo, recibiese una brutal paliza en A Pobra. El autor de la agresión, supuestamente, es José Antonio Santiago Martís, que fue detenido y quedó en libertad con cargos. A partir de ahí, todo lo que rodea a este drama es una auténtica incógnita. ¿Por qué? Porque las versiones de unos y otros no coinciden.
Aunque las fuerzas del orden quisieron ser muy prudentes al respecto, vinieron a decir que lo que ocurrió fue que el supuesto agresor llegó a casa y topó a su mujer con otro hombre, el agredido. Entonces, la emprendió a golpes con el varón, dejando la cama donde le dio la paliza totalmente llena de sangre. José Antonio Santiago fue detenido y el juez le impuso una orden de alejamiento tanto de su esposa como de Antonio Manuel Rivas Gey al que presuntamente golpeó. Los agentes no llegan a hablar de que le pegase a la mujer ni de que el agredido intermediase en una pelea conyugal.
Sin embargo, eso es lo que dice tanto la familia del agredido -que sigue ingresado en un hospital de Santiago- como la mujer del agresor. Así, explican que Antonio Manuel Rivas Gey acompañó a casa a la mujer porque ella tenía miedo a llegar al hogar y toparse con el esposo, quien, según ellos, ya la había agredido en numerosas ocasiones. Efectivamente, y siempre según esta versión, cuando llegaron, José Antonio Santiago Martís la emprendió a golpes con ella. «Me rompió un pie y me provocó hematomas y contracturas», dice ella.
En ese momento sería cuando entraría en acción la persona que luego acabó malherida. «Intentó meterse en medio para defenderme, y él le pegó hasta que lo dejó por muerto. De hecho, me dijo que con él ya había terminado y que pronto volvería a por mí. Nada de esto es extraño, porque es un maltratador que a mi ya me pegó muchas otras veces», señala la mujer.
Miedo a la venganza
Una versión distinta ofrece la familia del agresor. Sus padres reconocen que el matrimonio tenía numerosos problemas, pero dicen que su hijo «no es un maltratador». Señalan que en la madrugada del domingo se obcecó porque «pilló a su mujer con otro en la cama después de que la estuviese buscando por A Pobra y que le dijesen que estuvo bailando muy colocada por encima de las mesas de un bar». Añaden que su hijo está en paradero desconocido por miedo a que la familia del agredido lo ataque. «Está amenazado», dicen.