Los romeros invadieron el monte de Bealo

BARBANZA

Cual ejército en plena ocupación del territorio enemigo, cientos de romeros invadieron ayer el monte de Bealo. Su objetivo no era otro que disfrutar de una de las festividades más populares de la comarca, el San Ramón. Para ello se asentaron en el entorno de la capilla dedicada al santo provistos de mesas, tiendas de campaña, hamacas, toldos, parrillas y demás parafernalia necesaria para afrontar un día de romería.

Aunque no eran pocos los que mantenían su asentamiento en las proximidades del templo dedicado al abogado de las parturientas desde el fin de semana, se contaban por cientos los que ayer se sumaban a la fiesta. A pesar de ser lunes, a mediodía no quedaba ni un hueco libre para instalar mesas y parrillas en la basta extensión de monte más próximo a la capilla.

Tras la misa solemne de la una de la tarde, al aire libre y con la asistencia de las autoridades locales, llegó el momento de encender los fogones. Del humo procedente de las numerosas de brasas encendidas provenían olores de lo más diverso y, mientras unos bailaban en una animada y concurrida sesión vermú, otros se dedicaban a cocinar platos muy variados. Entre los menús preparados por los romeros había de todo, desde pulpo, churrasco o sardinas asadas, a carnero al espeto. Incluso hubo quien, como en cualquier comida familiar en día de fiesta que se precie, se llevó el marisco para chuparse los dedos a la sombra de los pinos.

También había variedad en el tipo de comidas que se servían en las barras y establecimientos hosteleros instalados en Bealo. Además de las tradicionales pulperías, había puestos en los que podían encontrarse bollos y pizzas. Y para los que se quedan a dormir en plena naturaleza, se servían incluso desayunos.

En cuanto al menaje empleado por los participantes en la enorme comida campestre, podía verse de todo, desde los más avispados que lograron hacerse con las mesas de piedra instaladas en la zona, hasta los que llevaron consigo mesas, sillas, sombrillas y toldos de todo tipo, pasando por los que, como antaño, se acomodaban en el suelo para disfrutar del día festivo.

Curiosidades

Entre las curiosidades que había entre los árboles de Bealo, destacaban una vieja nevera que sus dueños mantenían encendida gracias a un pequeño generador, un potente equipo de sonido instalado por unos jóvenes o una rústica tienda de campaña elaborada con toldos y estacas de madera. Todo vale para disfrutar del San Ramón con el máximo confort.