El pleno sonense remata con PP y PSOE a la gresca en un cruce de acusaciones y descalificaciones


No empezó con buen pie y acabó como el rosario de la aurora. El polémico inicio del pleno ordinario sonense ya hacía presagiar que la sesión no remataría con todos los ediles sentados en su puesto, y así fue. Aunque esta vez la tensión en el salón de plenos superó con creces a la de anteriores ocasiones y la sesión concluyó entre gritos, insultos y acusaciones.

Tras un largo debate que comenzó con una discusión sobre el contenido de las actas de plenos anteriores que el secretario de la corporación zanjó afirmando que no constarán aquellas intervenciones y expresiones que no tengan trascendencia «porque non entra dentro da normalidade» y en el que se trató la delegación de competencias a la Diputación para la tramitación de las denuncias por infracciones de tráfico, una moción para que se peatonalice la plaza de O Curro y una propuesta para reordenar los servicios de la casa de cultura de Portosín, el pleno estaba a punto de finalizar sin mayores vicisitudes.

Respuesta

Sin embargo, de buenas a primeras, y mientras el equipo de gobierno daba respuesta a la preguntas planteadas por la oposición en la sesión anterior, se montó una gresca con pocos precedentes que tuvo como protagonistas al portavoz socialista, Moncho Quintáns, y al edil popular José Antonio Martínez, y que se desató debido a la alusión que hizo este último a un supuesto piso propiedad del edil del PSOE.

No era la primera vez en la sesión que se hacía referencia a que Quintáns era dueño de un piso que este no quería reconocer, pero el último comentario de Martínez provocó que perdiese los papeles. Según afirmó el socialista más tarde, «o concelleiro dixo que eu tiña un piso en Santiago que mo regalou o promotor de Villa del Náutico». Fue entonces cuando empezaron los gritos y el cruce de expresiones del tipo «golfo» o «sinvergüenza».

La violenta escena a punto estuvo de pasar de las palabras a los hechos, aunque finalmente Quintáns y todo su grupo, así como los demás miembros de la oposición, abandonaron la sala sin necesidad de que la Policía Local, avisada por el alcalde, tuviera que intervenir.

Piscina

Al margen de los encontronazos entre los concejales, el pleno se desarrolló sin demasiados problemas, ya que solo uno de los puntos incluidos en el orden del día tenía peso como para dar pie a un arduo debate: la aprobación del proyecto de la piscina municipal.

Aunque finalmente la iniciativa salió adelante con los votos del gobierno, el BNG, Alternativa Veciñal de Porto do Son e Independientes de Porto do Son, y la abstención del PSOE, la oposición dejó bien claro que no estaba demasiado conforme con el proyecto, en especial los socialistas. Así, mientras el BNG ahondó en si la instalación sería viable y en la importancia de que la gestionase el Concello directamente, así como en los medios para financiar su construcción -la Diputación aporta 1,5 millones pero la piscina costará 2,5-, el PSOE hizo hincapié en el retraso en la ejecución del proyecto y en el excesivo coste que este tiene, ya que supera en un millón de euros al presentado por el anterior gobierno municipal.

Además, el ejecutivo sonense hizo, sin éxito, un último intento por que se debatiese una moción de urgencia para que el Concello se adhiriese a Deloa, entidad que gestionará los fondos europeos. La oposición rechazó por tercera vez la urgencia de debatir la propuesta y el regidor anunció que era la última vez que el asunto de llevaba a pleno dada «a falta de interese» por parte de la corporación.

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