La misma sangre y un idéntico amor por el fútbol corren por las venas de la familia Pedrosa outiense. Padre e hijos compiten por tener el mejor palmarés
18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La familia Pedrosa, de Outes, comparte una gran afición por el fútbol. El padre, Antonio Pedrosa, logró transmitir a sus dos hijos, Rubén e Ismael, un gran amor por el deporte en general, pero muy especialmente por la práctica del balompié. Actualmente, los tres están enrolados en clubes futbolísticos, lo que les ha llevado a compartir equipos e incluso a enfrentarse en el campo en algún que otro partido.
La condición física de los tres miembros de la saga Pedrosa, delgados y de mediana estatura, les llevó a coincidir también en especializarse en tareas organizativas y de ataque, aunque el benjamín también ha jugado de lateral. Además, como si se tratase de gotas de agua, los tres también compaginaron la práctica del deporte en campo grande con el juego en sala, aunque padre e hijos se decantan por la competición reina.
Antonio Pedrosa, nacido en Pontenafonso, militó en la mayoría de los clubes de fútbol de la comarca. Así, llegó a vestir la camiseta de equipos como el Noia, el Esteirana, el Outes, el Carnota y el Porto do Son, un equipo en el que finalizó su etapa como federado a los 37 años, compaginando las tareas de jugador y entrenador.
Este hombre incluso tuvo la oportunidad de formar parte de equipos de categorías superiores, tales como el Boiro de tercera división, o el Negreira. Sin embargo, unas veces por no conseguir la libertad en el club donde militaba y otras por cuestiones laborales o incluso por la ilusión de completar un conjunto competitivo en su zona, siempre desistió de tales ofertas y permaneció en su comarca.
El mayor de los Pedrosa reconoce que «o fútbol foi sempre para min unha gran paixón. De neno xa me gustaba máis pegarlle á pelota que calquera outro xogo. Non me solucionou a vida, pero foi moi útil nas miñas relación persoais, marcou a miña forma de ser, e tamén me axudou a manter unha vida san. Nunca tiven lesións de importancia, e estou moi satisfeito de que os meus fillos sigan esta afección».
Desde pequeño
Rubén, el mayor de los hermanos Pedrosa, afirma: «Entre as miñas lembranzas de neno está a de ir coa miña nai a ver xogar ao meu pai en distintos partidos. Dende aquela, xa me propuxen que eu tamén sería futbolista coma el, e así foi. Nos meus soños infantís tamén estivo, ás veces, a ilusión por militar nun equipo de primeira división, aínda que nunca sufrín por non acadar esa meta».
El historial de clubes en los que ha militado el primogénito de Antonio Pedrosa es menor que el de su padre, aunque el muchacho, entre bromas, le dice a su progenitor: «Ata que chegue aos 37 anos que tiñas ti cando xogabas en Porto do Son aínda podo superarte». Ha estado enrolado en el Noia, el Cando, el Mazaricos, el Cotton de fútbol sala y ahora juega en el Noia.
Por su parte, Ismael, el benjamín de los Pedrosa también confiesa su afición por la práctica deportiva, y no duda en decir ante su padre y hermano que él es mejor futbolista y que llegará más lejos en la práctica del deporte rey que sus dos familiares. Ambos se ríen al oírle, aunque reconocen que les encantaría que superase el palmares de ambos. El muchacho milita ahora mismo en los cadetes del Noia.