Realidad con trazos mágicos

Vanessa Lagares

BARBANZA

El pintor ribeirense Xoán Fernández expone una colección de lienzos en el Liceo de Noia

07 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El Liceo de Noia se convertirá, hasta el próximo 18 de octubre, en una galería de arte digna de admiración. Y todo ello gracias a las obras expuestas por el ribeirense Xoán Fernández, un pintor consagrado que plasma como ninguno escenas de la vida real cargadas de pinceladas oníricas.

Así pues, 28 años después de su primera exhibición en la localidad -realizada en la galería Sementeira-, el consagrado creador da un salto al pasado para mostrar una exposición en la que se incluyen 24 pinturas, unas de colección propia y otras prestadas para la ocasión, en las que se encuentran maravillosos retratos a lápiz y numerosos óleos sobre lienzo que revelan auténticas fotografías hechas a mano.

A diferencia de la otra vez. Xoán Fernández retorna de la mano de un buen amigo y mejor creador, Alfonso Costa, quien, conocedor del arte del primero y de la admiración que despierta entre la población, ha querido invitarlo a su villa natal para que los noieses puedan admirar sus obras e incluso hacerse con una de ellas. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, el ribeirense mostró su más profundo agradecimiento a Costa durante el acto de inauguración de la muestra: «Esta exposición fíxose grazas a Alfonso Costa e á directiva desta marabillosa sala que accedeu a que as miñas obras estiveran aquí».

Evolución

Desde que Xoán Fernández comenzó a plasmar sus visiones sobre lienzo, siendo todavía niño, hasta el día de hoy, sus obras han evolucionado enormemente. Así pues, las etapas de signo expresionista y abstracto, propias de su juventud y sus ansias de «estar a la última», han desembarcado en una pintura más pegada a la vida real y cargada de sutiles resonancias oníricas que toman influencia de los artistas holandeses y flamencos del siglo XVII, y muy especialmente de Johannes Vermeer.

Llegados a este punto quizá sea hora de preguntarse cómo caló tan hondo esta influencia tan lejana en un hombre tan cercano a la gente. «Por motivos laborais tiven que emigrar aos Países Baixos e alí quedei impresionado ante aqueles cadros, e tamén cohibido. Por iso deixei de pintar e comecei a visitar museos e a observar obras durante un certo tempo», aseguró Fernández en medio de los asistentes a la exposición.

Y fruto de esa minuciosa observación son los cuadros ahora recreados, «de estilo clásico pero con temas actualizados», como él mismo dice.