Los cementerios boirenses, a tope

BARBANZA

Trámites burocráticos o falta de espacio limitan la ampliación de casi todos los camposantos del municipio, en los que la demanda de nichos es enorme

26 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cabo de Cruz

Aliviado. La parte añadida al camposanto de Cabo de Cruz ha permitido aliviar la situación en la parroquia, donde, como en todas, los panteones antiguos eran insuficientes. Sin embargo, el espacio en torno a las iglesias se agota, y el futuro pasa por que en los planes generales se habilite suelo para este tipo de construcciones.

Más allá de las preocupaciones mundanas del día a día en el reino de los vivos, el mundo de los muertos está también presente en los desvelos de los boirenses. Y no es para menos, ya que buena parte de ellos no tendrán donde yacer cuando pasen a mejor vida si las cosas siguen como están. Los cementerios del municipio están a rebosar y las dificultades para ampliarlos van a más pese a la lucha que mantienen vecinos y autoridades locales.

No es el primero ni el segundo caso que se da de boirenses que no pueden ser enterrados en su parroquia por falta de espacio. El ejemplo paradigmático es el de Abanqueiro, donde ya no quedan nichos libres y el problema no lleva camino de solucionarse. Aunque el alcalde, Xosé Deira, asegura que no cesará en su empeño -«aínda non me deron o non definitivo», afirma-, lo cierto es que las parcelas que circundan el cementerio están afectadas por Costas, y no parece que esta vaya a dar su brazo a torcer.

Así las cosas, a muchos no les queda otra que comprar panteones en otras necrópolis del ayuntamiento, y la mayoría se dirigen a la municipal. Sin embargo, en Vista Alegre tampoco está la situación como para tirar cohetes, aunque desde el Concello indicaron que la ampliación está en proceso y que en breve se adjudicará el proyecto para llevar a cabo la actuación.

Parroquiales

Más complicado es el procedimiento para incrementar la capacidad de los cementerios que crecen en torno a los templos parroquiales, que son mayoría. En estos casos, los principales problemas son la falta de espacio físico y que los terrenos están tutelados por Patrimonio, por lo que cualquier proyecto debe pasar el filtro de este departamento. En esas están los vecinos de Bealo, que llevan desde el 2006 tramitando la ampliación. Hoy hace un año que compraron la parcela y la cedieron al Arzobispado para agrandar el camposanto. Ahora, están a expensas de corregir el boceto teniendo en cuenta las directrices de Patrimonio.

Por este trámite ya pasó el cementerio de Cabo de Cruz, el único que no tiene problemas de espacio después de la última ampliación, aunque está pendiente de la reparación de la parte vieja. Por contra, tanto el de Cespón como el de Escarabote precisan de nuevos nichos para dar respuesta a la demanda de sus vecinos.