Noia da la batalla al deterioro de las marquesinas

Sara Ares

BARBANZA

El bipartito intensificará las sanciones por ensuciar dichas infraestructuras

11 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El abandono y el vandalismo han hecho mella en las marquesinas del municipio de Noia hasta el punto de que muchas de ellas han acabado convertidas en un auténtico envoltorio de papel, de tantos carteles que tienen pegados por los tres costados. Además de la negativa imagen estética que ofrecen, entrañan un peligro, ya que a muchos de los niños que aguardan por el autocar les resulta complicado ver, entre tanta pegatina, si el transporte escolar se aproxima o no a la parada, por lo que se asoman a la calzada para comprobarlo. A la vista de esta situación, el ejecutivo municipal ha decidido extremar las precauciones y aplicar una política más dura, sin miramientos, a la hora de imponer sanciones, para poner freno a este problema.

Como la casa no se puede empezar por el tejado, lo primero es lo primero, es decir, que antes de nada conviene poner en orden lo que hay. O sea, adecentar el medio centenar de marquesinas que pueblan el paisaje noiés, entre el medio rural y los barrios urbanos.

Explica el concejal de Obras y Servizos, José Rodríguez Agulleiro, que ya contrataron a una empresa de la localidad, Claro y Neto, para limpiar todas las paradas de autobuses, eliminando maleza y otros residuos, y borrando cualquier rastro de carteles, pegatinas, grafitos o añadidos similares.

Trabajos en marcha

Los operarios de la firma contratada ya dejaron libres de suciedad 11 marquesinas, y de aquí a final de mes esperan dar por zanjada el resto de la lista.

Hasta ahora, prácticamente ya les ha dado tiempo a cambiar el lamentable rostro que ofrecían las infraestructuras situadas en el casco urbano, pero les quedan aún pendientes la mayor parte de las paradas de las áreas rurales, donde el principal inconveniente es la maleza.

Esta fase de la actuación tendrá para el Concello de Noia un coste aproximado de 1.300 euros. El siguiente paso a dar, según explica el concejal socialista José Rodríguez Agulleiro, compete a las brigadas municipales, que se encargarán de reponer los bancos y demás elementos de esas piezas del mobiliario que brillan por su ausencia por obra y gracia de algunos desaprensivos.

«As paradas polo xeral están moi mal, en moitas delas non hai visibilidade e os rapaces teñen que asomarse á estrada para ver se se achega o autocar», opina el responsable del departamento de Servizos.

Cambio de rumbo

Rodríguez Agulleiro tiene claro que no caben las medias tintas ante el progresivo deterioro que sufren dichos dispositivos públicos. Dice que, aunque en la mayor parte de las marquesinas hay unos rótulos que advierten de la prohibición de pegar letreros, los anunciantes se saltan a la torera el aviso y llenan las paredes de carteles de fiestas, excursiones y otras muchas actividades.

Lo peor de todo no solo es el trabajo que supone en algunos casos retirar esos papeles, ya que obliga a los operarios a emplear fuertes disolventes, sino las secuelas que dejan sobre el plástico y el cristal los materiales utilizados para fijar esos carteles, imposibles de eliminar por mucho que se frote.

«Imos sancionar a todo o que faga un uso indebido das paradas dos autocares», afirma José Rodríguez Agulleiro.

Si sus palabras se cumplen, deberán andarse con ojo todos aquellos vecinos de la localidad y del resto de la comarca que de forma habitual utilizan las marquesinas como si fueran expositores publicitarios.