José Oreiro y Santiago Freire presiden los dos únicos municipios donde el regidor carece de salario
BARBANZA
En la comarca, todos los mandatarios disponen de un salario por su dedicación a las gestiones del ayuntamiento, a excepción de dos de ellos, que son el de Lousame, Santiago Freire; y el de Carnota, José Oreiro. Cabe puntualizar que este último percibe una remuneración por el escaño que ocupa en el Congreso de los Diputados.
Otro de los aspectos que llama la atención es que todos los regidores que tienen el cargo con remuneración a costa de las arcas municipales, optaron por hacerlo mediante el sistema de contratación a jornada completa, con la salvedad del de Muros, Domingos Dosil, que es el único que tiene dedicación parcial.
Se da la circunstancia de que en esta localidad es la edila María Xosé Alfonso, que concurrió en la lista del BNG aunque ahora figura en el grupo de los no adscritos, la que más cobra de los seis concejales asalariados, un total de 33.600 euros brutos anuales; y la única que goza de dedicación exclusiva.
Menos diferencias
Noia y Outes comparten un rasgo en común. Y es que están entre los concellos de la zona en los que la diferencia entre lo que cobra el alcalde y los demás ediles con salario público es más corta.
Así, Carlos López Crespo percibe 48.864 euros brutos anuales frente a los 45.481 que tiene asignados el concejal Antonio García. En el caso de Noia, la nómina de García Guerrero asciende a 29.820 euros, mientras que a Bieito González le ha sido asignado un salario de 27.300 euros; y los otros cuatro representantes con dedicación ingresarán cada año 25.060 euros.
Los tres ediles de la zona que menos cobran son los muradanos Laura Eiras, Miguel Prado y María José Martínez, con un sueldo anual de 8.760 euros por media jornada de trabajo. En Carnota, Marisol Piñeiro y Manuel Brea perciben 37.331 y 30.197 euros; y María José Maroñas y Ana Belén Castro cobran lo mismo en Lousame, 12.600 euros.