Amor hacia los demás

JOSÉ MANUEL PENA

BARBANZA

BAIXAMAR | O |

16 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace ya unos meses que pasamos las entrañables fechas navideñas. Durante las celebraciones, a muchos mortales nos acechan dudas existenciales sobre el papel que desempeñamos en una sociedad demasiado consumista y egocéntrica. Por eso resulta extraordinariamente sorprendente conocer el currículo de ciertos personajes que dedican su vida al servicio de los demás, principalmente de los más débiles y necesitados, que no tienen las mismas oportunidades que la mayoría de las personas que vivimos en lugares más o menos desarrollados. Hace unas cuantas semanas recibí, gratamente, una postal del conocido popularmente como Padre Patera de Algeciras, como dice él en su carta, «un fraile pobre, pero rico de amor hacia los demás». Me entusiasmó la fotografía de la postal, en blanco y negro: unas grandes manos negras que protegen unos pequeños y viejos zapatos de un niño. La dedicatoria está lejos del puro convencionalismo y plasma el verdadero espíritu navideño, «hasta que uno sienta la verdadera alegría de Navidad, no existe, lo demás es apariencia con muchos adornos. Porque no son los adornos, no es la nieve, no es el árbol, ni la chimenea. La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas, la generosidad de compartir y la esperanza de seguir adelante». Todo un personaje, y gran humorista también, el Padre Patera, que dedica su vida a los demás, acogiendo a los niños que llegan exhaustos con sus madres después de cruzar el Estrecho de Gibraltar en busca de una ilusión y una vida mejor, tanto para ellos como para sus familias. Estas personas nos hacen dudar del sentido que puede tener nuestra propia existencia, en un mundo cada vez más deshumanizado y sin otro valor que el dinero y la buena vida.