En directo | Una feria que va a más Bufones, trovadores, faquires, malabares y comediantes, junto a otros muchos personajes, ambientaron las el casco histórico de la villa con sus espectáculos
22 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los numerosos visitantes de Noia se despertaron ayer en una especie de sueño. Como si todos ellos se hubieran subido a una máquina del tiempo, aparecieron como en una jornada cualquiera de entre los siglos XII y XV. Las calles y plazas del casco histórico estaban ambientadas como en la Edad Media, con puestos de venta de artículos de la más variada artesanía y alimentación. Sólo faltaba saber quiénes obtendrían el título de caballero. De primeras, no se creían que eso pudiera estar pasando. Por mucho que se frotaban los ojos, la imagen que tenían delante no cambiaba ni un ápice. Pero todo tenía su explicación: se celebraba una feria al más puro estilo medieval, que en la villa noiesa alcanza su novena edición. Por el hecho de que la concurrencia de público fue multitudinaria todo parece indicar que la villa pasó con nota esta convocatoria y sus habitantes lograron el linaje de hidalgo medieval, sobre todo por respaldar esta cita vistiéndose de época, tanto pequeños como mayores. Para ello, los más osados decidieron arriesgarse en la flamante atracción de una baqueta medieval, como si se tratase de una prueba más del Gran Prix con Ramón García o de Humor Amarillo, que ahora emite el canal Cuatro. Por ella pasaron todos aquellos que quisieron obtener el título de caballero de la corte. Sin embargo, también hubo otra modalidad, como la del arco y la flecha, en la que los más jóvenes mostraron sus habilidades como arqueros. Personajes variopintos Otro de los exámenes que debía pasar el público, especialmente el infantil, fueron las bromas, burlas y carantoñas de los comediantes, los bufones, los trovadores, faquires y malabares. Tras recibir un susto de un travieso zancudo con un rostro deforme, la niña Inés se subió a los brazos de su padres para que le defendiera y consolara. Mientras tanto, la amigas Ana, Miriam y María se divertían jugando al tres en raya y a otros entretenimientos que había instalados en la plaza de O Tapal. En ese mismo escenario llamaron la atención las exhibiciones de un soplador artesano, que elaboró en directo objetos de vidrio en un horno calentado a 1.100 grados. Los espectáculos de cetrería despertaron la curiosidad de los pequeños. Lo mismo sucedió con las representaciones teatrales del Xuizo da Santa Inquisición, A Dama Encantada y Ruffus, o senvergonza. Hoy proseguirá la feria medieval, con más pasacalles, animación itinerante, teatro de calle y un mercado con 150 puestos de artesanía, abalorios, alimentación, perfumes, especias y otros artículos.