LA LLAVE
12 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL TRANSPORTE de personas en barcos profesionales sin que éstas estén enroladas no se acaba de prohibir, lo que ocurre es que, hasta hace unos años, se consentía. Las autoridades marítimas han dado una vuelta de tuerca. Las sanciones, en algunos casos, dejan a temblar a los propietarios de las embarcaciones, puesto que, al parecer, se establece una multa de 3.000 euros por ocupante ilegal. Lo malo es que la ley no se aplica a todos por igual, porque en algunos actos oficiales se desplaza a autoridades en este tipo de naves sin que nada ocurra. Está bien que se apueste por la seguridad de las personas, porque todo es muy bonito hasta que se produce un incidente, pero quienes deben dar ejemplo son aquellos que deciden un día extremar las precauciones. Me pregunto, por ejemplo, cuántas multas habrán puesto a los coches oficiales por exceso de velocidad; y a los barcos llenos de autoridades...