LA LLAVE
07 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA ABE tiene una herida mortal. La escisión provocada por el descontento de los comerciantes ante la apertura de dos grandes superficies ha roto a una entidad que sobresalía por el peso que tenía dentro de la organización empresarial comarcal. Puede que lo ocurrido sea consecuencia de la debilidad con la que empezó la gestión de Joaquín Vilas, condicionada por su impulso personal de impedir que la presidencia la ocupara Juan Sampedro, que tuvo eco en la mayoría de los socios. Pero ahora ya no tiene solución: Vilas y su equipo se van y los comerciantes buscan un presidente títere, es decir, más debilidad. Va a ser difícil que, con este panorama, alguien decida tomar las riendas de la patronal. Además, ¿quién le dice que dentro de un mes otro sector no se pone en pie de guerra contra el veto porque afecta a sus intereses? El futuro de la ABE es incierto, pero nunca volverá a ser lo que era.