Comportamientos estúpidos

| MONCHO ARES |

BARBANZA

DIVERTIRSE A costa del disgusto ajeno sólo se puede atribuir a una especie de sadismo que en los últimos tiempos afecta a algunos jóvenes de la comarca. Porque uno se imagina que quien rompe farolas, destruye árboles, quema contenedores o arremete contra lo público y lo privado por el simple hecho de estar allí en el momento del ataque, disfruta haciéndolo, de lo contrario me cuesta entender estas actitudes. Son tan estúpidos estos comportamientos, quienes los tienen, que ni siquiera se enteran de que cada patada o golpe con afán destructivo son como si le cayeran en sus mismísimos, aunque no perciban el dolor al instante: primero, porque las instalaciones públicas las pagamos todos, incluso los padres de los descerebrados del fin de semana; segundo, porque con cada acción fortalecen los argumentos contra la movida; y tercero, porque sólo un tonto se puede divertir así.