Sedentarismo mental

| MONCHO ARES |

BARBANZA

ES EXTRAÑO el comportamiento humano: preferimos morirnos de asco la tarde de los domingos gastando sofá y lamentándonos de que no echan nada en la tele que acudir al cine y disfrutar de ese sonido que nos mete en el mismo corazón de la película; somos capaces de machacar los ojos ante la pantalla del ordenador horas y horas, pendientes de los impersonales chat y los correos excedidos de gracia y morbo, que relajarnos ante una pantalla gigante que nos regala bellas y coloridas estampas; apostamos por soportar al voceras que nos caliente el oído en pleno gorreo del pago por visión del bar de al lado, que saborear la emoción que producen los sentimientos comunes de una sala de proyección. Dicen que caminamos hacia el sedentarismo físico, lo malo es que, como sigamos así, habrá que añadirle: y mental. Que cierre un cine es una mala noticia de la que todos somos culpables.