El curso

| MONCHO ARES |

BARBANZA

EL NUEVO curso ya está aquí. Septiembre parece la puerta de entrada a la normalidad, después de que la anormalidad de agosto dejara a los hospitales muy por debajo de los mínimos, a la Administración casi desaparecida y a los ciudadanos con cara de tontos, admitiendo que agosto es así, un mes en el que ya casi ni se puede uno morir, no vaya a ser que el enterrador pertenezca a ese cupo de las vacaciones comprensivas, porque lo de caer enfermo está prohibido. Se abrió el otoño con la metafórica y real calurosa fiesta de los Dolmen de Ouro, en la que vimos en escena a algunos de los nuevos gobernantes, a un conselleiro de Industria muy centrado y a su homólogo de Presidencia más en papel político, ese que dice lo que el administrado quiere oír. Tiene buena pinta esta Xunta, al menos en las palabras, pero aquí esperamos hechos. Como dicen ellos, el pago de una deuda histórica.