Asumir errores

| MONCHO ARES |

BARBANZA

AUNQUE PUEDA chocar que sean los principales usuarios del mar quienes peor lo tratan, desde el punto de vista del vertido de basura, es una realidad que todo aquel que se moleste en recorrer las playas en invierno conoce a ciencia cierta, porque la mayor parte de los desperdicios traen huellas, incluso algunos llegan con nombres. Hace unos años se instalaron en los puertos sistemas de recogida selectiva, pero aún hay muchos que siguen sin respetar su medio de vida. Buceando en la ría uno se puede encontrar desde baterías (sí, esos objetos altamente contaminantes) hasta lavadoras y todo lo que se pueda imaginar, que no llegaron ahí precisamente flotando o volando, sino a bordo de embarcaciones. Es verdad que hay muchas naves en el mar, pero ¿alguien se imagina una dorna o un barquito con un electrodoméstico en la proa? Es más fácil acusar a otros que asumir errores.