LA LLAVE
27 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A MÍ, y a otros muchos ciudadanos seguro que también, me gustaría saber cuánto gastan realmente los partidos políticos en hacer su campaña electoral. Cuánto invierten en enviarnos a casa unas papeletas que también nos entregan en mano y a las que podemos acceder en el colegio electoral. Cuánto derrochan en colocar pancartas y carteles que luego se olvidan de retirar y que afean las calles durante semanas. Cuánto destinan a pinchos, comidas y cenas con los que algunas formaciones intentan encandilar a los votantes. Creo que para explicar las iniciativas que conforman el programa de una formación sobra todo esto. El problema radica en que, como en otras muchas ocasiones, los protagonistas de este circo se saltan a la torera la normativa vigente, que fija un límite para este tipo de gastos. Al final, el que más tiene, más invierte y más espléndido es con el electorado.