LA LLAVE
20 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ME ASOMBRÓ ver la naturalidad con la que los electores acudieron a las urnas el pasado domingo. Por primera vez, tuve la sensación de que los políticos no habían conseguido transmitir a la sociedad el ansia por alcanzar el poder o el miedo a perderlo. Hacía tiempo que no veía conversar a interventores de diferentes partidos sin esa especie de tensión por saber a quién va a votar este o aquel ciudadano, incluso la cabina parecía no tener las papeletas estratégicamente situadas como queriendo proclamar algo. Claro que estoy hablando de lo que yo he visto y seguro que no todo fue liso y llano. La nota negativa fue que, una vez más, se articuló un dispositivo sin pensar en todos los ciudadanos, porque tanto derecho a votar tengo yo como una persona que se ve obligada a usar silla de ruedas. No me respondan que se puede sacar la urna fuera, porque esa no es la solución.