Falso verano

| MONCHO ARES |

BARBANZA

LAS CONTRAINDICACIONES de un falso verano como el que estamos viviendo pocas veces las tenemos en cuenta. Prácticamente hasta que se producen los incidentes propios de la falta de previsión no nos damos cuenta de que, en realidad, estamos a casi un mes vista de lo que interesa. Y lo que parece interesar por aquí son esas personas que conviven con nosotros unos días al año, mientras que los que soportamos los abandonos a base de pagar los correspondientes impuestos, no nos podemos quejar de que las playas no estén acondicionadas, de que no haya socorristas, ni siquiera puestos de helados. Hay lugares muy curiosos en los que el presunto turista es aquel que llega con la compra del Carrefur en el maletero, que paga un alquiler con cargo a la cuenta del dinero negro, que disfruta de la fiesta gastronómica por el morro y se permite llamarnos paletos..., pero no todos son iguales.