Cargos atados

| MONCHO ARES |

BARBANZA

NO COMPARTO ese empeño que tienen los dirigentes de entidades de dejar los cargos atados y bien atados. Esta práctica es comprensible en los partidos políticos, donde las luchas de poder no conocen de amigos ni, en algunos casos, de familiares. Cuando se dirige una asociación, a la que se debe llegar por sufragio libre, hay que estar preparado para la salida. No hay nada mejor que marchar por la puerta grande dejando una buena herencia. Es cierto que todos caemos en la tentación de prejuzgar e incluso de buscar explicaciones porque éste, aquél o los otros están interesados en presidir colectivos, y cuando lo hacemos no caemos en la posibilidad de que lo hagan con el único ánimo de servir, y no para servirse del puesto. Hay que dejar que todo discurra por su cauce: el malo hace mejor a su antecesor, y el bueno debe realzar siempre a aquel que le abrió el camino.