LA LLAVE
04 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA FIGURA del Valedor do Pobo está pensada para amparar al ciudadano cuando se siente impotente ante la Administración o alguna entidad, por eso, como mínimo, merece que las instituciones públicas cumplan las obligaciones que tienen con ella, de lo contrario sólo conseguirían vaciarla de contenido. La eficacia de este servicio está demostrada, porque los ciudadanos no dudan en acudir a él al sentirse desprotegidos. La denuncia pública que hace en cada balance anual siempre acaba siendo un eficaz rapapolvo que hace reaccionar a los concellos, aunque, como vemos, algunos son reincidentes cada año. Pese a que se trata de una institución pública y a su responsable lo nombran los políticos, está claro que no se corta a la hora de actuar, porque es el recurso desesperado de los administrados, y cuando falla la confianza, ya se sabe, todo carece de valor.