DESDE FUERA | O |
25 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LEÓN FELIPE, en un maravilloso poema que canta de una manera más maravillosa aún si cabe Paco Ibáñez, cuenta que en España ya no hay locos. Para Léon Felipe desde el Quijote se acabó la originalidad en este país. Yo, con todos los respetos que me merece un maestro de tal talante, difiero de tal afirmación. Aquí, en este cacho de terreno, la bien llamada piel de toro, el personal sigue «navegando a su aire» y parece no tener un guía concreto. ¿Habrase visto un país donde un Premio Nobel de Literatura no tenga terminada ninguna carrera universitaria? Este país es todavía lo suficientemente original para que los ejecutivos de los estados europeos se tomen las cosas aquí con otra filosofía. Afortunadamente, los locos sanos sobreviven con alegría. Posiblemente, don Quijote y Sancho Panza ya no vayan surcando las llanuras de La Mancha, pero todavía quedan montones de similares personajes que se cabrean por unos molinos en movimiento, quieren a toda costa salvar al más pobre y toman un placer infinito en buscar una Dulcinea que salvar. Lo siento y me alegro señor poeta, locos en este país quedamos unos cuantos que se atreven a publicarlo, cantarlo y pintarlo. Afortunadamente, Quijotes y Sanchos siguen vivos en nosotros, ya lo dice el poeta: «Vivir loco y morir cuerdo».