LA LLAVE
18 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.YA EL difunto de Mariano Medina no caía bien por estos lares. Y todo porque siempre que llegaban los períodos de vacaciones, nos condenaba al aguacero en el mapa de isobaras. Dicen que en aquellos tiempos la previsión del ídem era tan complicada que anticipar el del día siguiente era una aventura. Ahora que los ojos humanos ya pueden ver desde el exterior de la atmósfera, a través de los satélites, parece que seguimos malditos con el clima, porque después de un invierno seco y reluciente esperábamos con cierta ansiedad una Semana Santa radiante. Pero ya nos la han chafado, y eso que los meteorólogos afirman que cualquier previsión más allá de tres días es una quimera. Si para los festivos al uso quedan cinco jornadas por el medio, ¿por qué nos castigan por anticipado? Nos quedaremos sin sol en vacaciones, pero, por lo menos, la huerta agradecerá la lluvia, y bajará el precio de las legumbres.