¿Miedo?

| MONCHO ARES |

BARBANZA

HAY QUIEN dice que los ciudadanos no reclamamos como debiéramos, y añade que no es desinterés, sino temor. Me pregunto, a qué o a quién tenemos miedo. Seguro que hay personas que se callan para evitar represalias, pero estoy convencido de que la gran mayoría pasa de todo porque simplemente no confía en la solución de los problemas, no se siente amparada y, por encima, huye del engorro. En primer lugar, para cursar una protesta se precisa hacer un escrito muy preciso, a máquina o con buena letra, y pocos usuarios tienen medios y tiempo, lo que les obliga a acudir a un tercero que, por lo general, cobra. El organismo al que pide amparo le responde que traslada la reclamación a este otro, y el otro, al demandado. Luego llega la respuesta que dice que aquel se va a dirigir al de más allá, y éste al siguiente. Uno se aburre y desiste. ¿Miedo? Puede que sí, pero a la burocracia.