Explosivos

| MONCHO ARES |

BARBANZA

HOY SE cumple un año de una masacre en cuyo desenlace fue clave el tráfico de explosivos. Hoy, en la página L11 de esta edición, se informa de que los gobiernos autonómico y estatal han llegado a un acuerdo para erradicar el uso de la dinamita en la pesca. Esto significa que, con casi doscientos muertos en la memoria de todos, meses de investigaciones, comisiones, diatribas políticas y, por encima, el dolor de los familiares, en los puertos se sigue trapicheando con la seguridad. Porque anunciar acuerdos es reconocer que el problema existe, es admitir que salen barcos a faenar con pólvora en sus bodegas y marineros en los catres. Me pregunto cómo es posible que, a estas alturas, todavía no hayan conseguido acabar con estas malas artes. Me da que si un armador es capaz de hacerse con dinamita en el mercado negro, lo tendrá igual de fácil aquel que quiera repetir el 11-M.