Suceso abierto

| MONCHO ARES |

BARBANZA

DESDE EL punto de vista informativo, la comarca agota las últimas horas de un año en el que las noticias negativas han superado ampliamente a las positivas, al menos en repercusión a nivel supracomarcal. Finaliza el 2004 sin que nadie sepa aún si los cuatro senegaleses abandonados por los mandos del buque Wisteria perecieron en el mar, que es lo más probable, ni tampoco qué ocurrirá con los culpables, si es que algún día llega a juzgarse el probable crimen. Además del dramatismo que tiene el caso en sí, me llama mucho más la atención lo poco que se valora la vida de las personas por el mero hecho de pertenecer al llamado Tercer Mundo (no quiero profundizar en matices racistas). Insisto en este asunto en la última llave del año porque el suceso sigue abierto al menos en mi conciencia. Y pido un deseo para el 2005: que la sociedad deje de despertar a golpe de bomba.