LA LLAVE
04 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.CREO QUE redundo. Para justificarme adaptaré la célebre frase filosófica y añadiré «luego existo». Sigo sin comprender la política de confrontación sin cuartel, la del «al enemigo ni agua», la de la disciplina de voto y todo eso que encorseta la representación pública. No entiendo que un cargo electo tenga que votar en contra de propuestas que sabe que son de interés general, porque el único argumento es que así lo exige el partido, y a éste seguro que solamente le importa para cuadrar sus cuentas, que no son otras que la suma de los votos suficientes para desbancar al rival. En muchas conversaciones sobre los políticos siempre se llega a la misma conclusión: todos son iguales. Esta expresión es dolorosa para ellos, pero por lo general se observa que pueden cambiar las formas, pero no el fondo. La generalización excluye a los que no gobernaron nunca... hasta que «cheguen ó poleiro».