LA LLAVE
30 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DICEN QUE ayer se celebró el día del maestro. Yo me pregunto dónde han hecho la fiesta. Por aquí pasó como si nada. Puede que sea otro invento comercial para vender regalos. No dudo de que los profesores merecen un homenaje, pero ¿hay regalo mejor que el que a uno le recuerden como alguien importante en su formación humana? Si hago un repaso a los maestros con los que me encontré en mi vida deduzco que de todos aprendí cosas, incluso de aquellos que zurraban sin compasión en los tiempos del «dele, dele» (que decían los padres) o de los que abusaban de aquella posición de dominio que les permitía la dictadura. No guardo rencor hacia ninguno porque creo que, con mayor o menor acierto, todos querían enseñar. Hoy en día el papel del maestro es más difícil. Los niños son más sabiondos y los padres, más protectores. Pasaron del «dele dele», al «mi hijo no es así», aunque lo sea.