Una ración de berberechos

RAFAEL G. GARCÍA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

25 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN ARZÚA se elaboran buenos quesos y se venden a todo aquel que quiera degustarlos. En Cambados hay buen vino y se vende a quien quiera catarlo. Las cebollas de San Cosme son excelentes, y cualquiera puede adquirirlas. Fuera de Galicia, encontramos sabrosas fabes y exquisita sidra en Asturias, buenos jamones en Salamanca y un tinto delicioso en La Rioja. Uno visita estos lugares, echa mano al bolsillo y se hace con estos productos, elaborados para ser consumidos por quien quiera. En Noia, pueblo excéntrico donde los haya, ocurre algo bien diferente: tenemos el mejor berberecho del mundo, a toneladas y, sin embargo, nadie puede ni siquiera probarlo. Quien lo haga comete, si no un delito, sí una falta. Noia es también famosa por sus empanadas, lo que hace suponer que, como los quesos en Arzúa, se pueden encontrar con facilidad. Nada más lejos de la realidad. Quien quiera comerse una empanada de Noia debe encargarla en, únicamente, un par de sitios. Los productos gastronómicos son un reclamo turístico importante. Pero cuando ese reclamo turístico resulta ser un farol, la suerte del pueblo en cuestión está echada. Me apetece empanada de berberechos.