La falta de un cuidador deja sin clase a un sonense con síndrome de Down

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri RIBEIRA

BARBANZA

BALVÍS

Los padres del niño se oponen a que vaya al instituto hasta que se le asigne un profesional La antigua dirección del Fraga de Novio ya solicitó, a finales del pasado curso, un ayudante para el crío

21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?lgo tan sencillo como dar el salto de la enseñanza primaria a la secundaria se ha convertido en un verdadero problema para un joven de Porto do Son con síndrome de Down. Ante la falta de un cuidador que vele por el bienestar del chiquillo en su nueva etapa en el Instituto Fraga de Novio, los padres del sonense han decidido que, de momento, no acuda a clase. La directiva del centro educativo respalda la demanda de los progenitores, y asegura que desde la Consellería de Educación no se da una contestación clara. «Nos dan largas, no nos dicen ni que sí ni que no, así que no sabemos si finalmente nos concederán un tutor para el pequeño», explicó el responsable del Fraga de Novio, Bernardo Campos. Padres y comunidad educativa consideran necesario que el departamento autonómico dote de un cuidador al sonense, puesto que el joven sufre, además del síndrome de Down, problemas respiratorios, lo que le obliga a guardar reposo durante cierto tiempo. El tener que desplazarse de una clase a otra en un instituto de tres plantas sería, según opina la directiva del centro, una labor complicada para el pequeño. Fuentes del instituto explicaron que una de las razones en las que apoya Educación su postura se fundamenta en que, durante la etapa académica de primaria, el pequeño no contó con un profesional de este tipo. «Pero hay que tener en cuenta que entre un colegio y un instituto hay mucho cambio, no existe tanto control», destacó Bernardo Campos. Trámites Fue a finales del curso pasado cuando la anterior dirección del Fraga de Novio tramitó la solicitud de un cuidador para el centro a instancias del profesorado del colegio a donde acudía el joven. «No nos preocupamos antes por el tema porque no creímos que no se nos fuera a conceder el ayudante para el niño», aseguró el director del instituto. Para que el chiquillo pueda adaptarse lo mejor posible a la nueva vida académica, su jornada lectiva será más reducida de lo habitual, de unas dos horas diarias. Además, esta previsto que el chico acuda al centro de secundaria en taxi. También está programado que el crío reciba algunas clases con sus compañeros, mientras otras las realice con la profesora de pedagogía terapéutica.