DESDE FUERA | O |
22 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A VECES, como todo el mundo, tengo la sensación de haber vivido ya un hecho o una situación y durante unos segundos te quedas absorta en ella. En el lado opuesto están los hechos y situaciones que, por repetitivos, ni llaman la atención, aunque sean molestos o rechazables. Si usted decide, con buen criterio, acercarse a la playa de Cabío, se encontrará con unas obras que ocupan una parte importante del vial de acceso por el suroeste. Puede pensar que fueron unas obras iniciadas en abril o mayo que se han retrasado, pero no. Un arenal con miles de visitantes, que ya de por sí cuenta con unos accesos más que discretos, soporta unas obras que se han iniciado¿ ¡en julio! ¡Y seguirán en agosto, supongo! De esta forma nos ahorramos unos durillos en actuaciones. Así le tocamos la gaita y la pandereta a vecinos y forasteros. Mientras, asistimos esta semana a la enésima trifulca en la Cofradía de Cabo de Cruz. Ahora han surgido desavenencias entre mariscadores de a flote y a pie por las zonas de trabajo. Una casa que no parece tener remedio: los hijos se pelean, el padre se obstina en apagar el fuego con soplete de propano y el servicio va por libre. ¡Ah! La Consellería de Pesca, como el tío de Argentina, vivo pero ausente.