LA LLAVE
30 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.AL MUNICIPIO pobrense ayer le tocó la china. Dos descuidos, o no, pusieron en peligro la flora y la fauna de la zona. Es más, llegaron a acabar con parte de ella. Uno sucedió en el río San Antonio, donde murieron decenas de peces como consecuencia de un vertido; el otro, en el monte de Santa Cruz, donde las llamas volvieron a hacer acto de presencia. En ambos casos, de demostrarse que han sido intencionados, se trata de delitos ecológicos, para los que la justicia es cada vez más inflexible. Y es normal, puesto que, además de provocar la muerte de animales y plantas, ambos sucesos pudieron poner en peligro las dos cosas más preciadas de una persona: su vivienda y su trabajo. Es por ello que los mariscadores y el alcalde tiene toda la razón cuando reclaman que sobre los autores de estas fechorías debe caer todo el peso de la ley.