Escolares de Barbanza dijeron adiós a las clases con bailes, juegos y teatro La mayor parte de los colegios celebran hoy el fin de curso
23 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?unque un poco más tarde de lo acostumbrado, las clases llegaron ayer a su fin en algunos centros educativos de Barbanza. Los escolares se despidieron de sus libros, pupitres y compañeros de aventuras en una jornada divertida, en la que hubo de todo: bailes, teatro y numerosos juegos. En otros colegios de la comarca, está previsto que los festejos tengan lugar hoy. Además de divertirse, los alumnos hicieron frente a la entrega de las temidas notas. Aunque, si todo sale bien, podrán disfrutar de unas fantásticas vacaciones estivales de tres meses. En Ribeira, unos 150 alumnos del centro educativo O Grupo se lo pasaron pipa con una representación de títeres que se celebró en el auditorio municipal. Las marionetas actuaron encima de un escenario habilitado gracias a la colaboración del Concello. Pero los actos de despedida de curso en O Grupo todavía no han terminado. El patio de la escuela será hoy escenario de un festival en el que habrá hinchables, una infinidad de juegos y golosinas. También en la capital barbanzana llegaron a su fin las clases que se imparten en el conservatorio municipal. Un concierto a cargo de los alumnos fue el colofón del curso. Asimismo, la escuela municipal de música de Porto do Son bajó el telón con una actuación en la casa de cultura. Tradición La alegría propia de los últimos días de clase inundó las aulas del centro educativo pobrense Salustiano Rey Eiras. Durante la mañana de ayer, los escolares tomaron parte en numerosos juegos populares, como fueron el brilé, la cuerda, los aros, etcétera. Además, los alumnos hicieron diversas actividades con dos paracaídas -siempre a ras de suelo, claro-. Después de tanto ejercicio físico, los chicos degustaron un suculento aperitivo ofrecido por la asociación de padres de alumnos. La música y las coreografías constituyeron, una vez más, el plato fuerte del festival del Colexio Alexandre Rodríguez Cadarso, en A Barquiña. Las nubes se portaron bien y retuvieron la lluvia mientras el espectáculo se fue desgranando sobre un palco instalado en el patio descubierto de la escuela. Numerosos padres y familiares aplaudieron las actuaciones de los chiquillos, entre las que hubo dedicatorias para los profes que ya no estarán el curso próximo. Uno de los números musicales consistió en una simulación de una orquesta. En el Cernadas de Castro de Lousame, la despedida duró tres días e incluyó talleres de panderetas, cuentacuentos, un mercadillo solidario, juegos populares y un festival con bailes y teatro. Con una macrofiesta celebró el Castelao, de Rianxo, el final del curso. Las colchonetas hinchables fueron la gran atracción de la jornada. Los chiquillos formaron largas colas con el objetivo de probar el futbolín gigante, el tobogán o las palmeras. Para poder ofrecer a los escolares el mayor número de actividades posibles, la comunidad educativa del Castelao contó con la colaboración económica de los padres, la firma Eroski, La Caixa, el Concello y la asociación de padres de alumnos.