Falla el castigo

| MONCHO ARES |

BARBANZA

A LA mayor parte de las personas normales les produce indignación cuando al transitar por una calle se encuentran con que los árboles han sido rotos; los indicadores, hecho añicos; las paredes, pintadas (algunas con firma política incluida); los papeles, revoloteando; olor a meo en las esquinas; contenedores tirados y quemados; tubos de desagüe de los tejados, destrozados... Aunque a alguien pueda parecerle ésta una imagen catastrofista, es una lamentable realidad que se puede constatar en la totalidad de los municipios de la zona. Dicen muchos (incluso padres y profesores) que lo que está fallando es la educación, y yo me pregunto a cuál se refieren ¿a la de la escuela? ¿a la de la familia? Me cuesta creer que en cualquiera de ambas se fomenten esas prácticas. Quizás lo que falla de verdad es el castigo. ¿Por qué no obligan a los infractores a pagar con trabajos para la sociedad?.