LA LLAVE
31 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.YA ESTÁ todo dispuesto para dar la salida al primer gran éxodo masivo, el de la Semana Santa. Parece como un juego en el que pierde aquel que no se mueve. Lo importante es no quedarse en casa, aunque eso signifique pagar por estar incómodo, comer mal y dormir poco, por aquello de acostumbrarse uno a la almohada. Y luego regresar con mala leche porque el cálculo de gastos no se correspondió con el dinero desembolsado, porque a todo el mundo se le ocurre salir a la carretera a la misma hora, lo que hace que todos lleguemos a nuestros hogares bien entrada la noche anterior a la incorporación a los puestos de trabajo, lo que significa volver al tajo aún más cansados que cuando salimos. Puede que, en realidad, sean estos agobios lo que nos gusta de las vacaciones, de lo contrario no me explico cómo escribiendo ésto tenga tantas ganas de coger el coche y sumarme al éxodo.