Reportaje | Un mazaricano planta un millón de cebollas El vecino de San Cosme Sergio Rodríguez decidió escapar de la ganadería y poner en marcha una plantación que hacia el mes de agosto dará los primeros frutos
29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Con frases como «tes un negocio que da gañas de chorar» le toman el pelo estos días a Sergio Rodríguez Alvite en San Cosme de Antes. Este joven emprendedor de Mazaricos, al que, según cuenta, dan por loco hasta en su propia casa, estuvo una temporada dándole vueltas a la cabeza en busca de un negocio alternativo a las omnipresentes vacas, a las que se dedican el 90% de los agricultores de la zona. Un buen día se le ocurrió la brillante idea de poner en marcha una plantación de cebollas. «Aconselloumo un coñecido que se dedica a cultivos de horta, aínda que moitos cren que nestas terras non se van dar», señala. Y como Sergio, que además de titular de un negocio de productos del campo en la localidad de Pazos se dedica a cosechar plantaciones de maíz a los ganaderos de la comarca, no es una persona de las que se echan para atrás con facilidad, se puso manos a la obra en esta tarea. Buscó las fincas más apropiadas, se puso en contacto con diversos proveedores y mandó traer directamente desde Toledo la nada despreciable cifra de un millón de plantas de cebolla. El tremendo camión que las trasladó fue el centro de atención en la villa durante la tarde que llevó descargar tanto vegetal. «Xa pasaron por aquí máis de 50 persoas para ver o ceboliño, porque quedan impresionadas o haber tanta cantidade», comentó el avispado empresario. Y no es para menos en un lugar donde la mayoría de los vecinos planta en su huerta un par de docenas para el consumo doméstico. Durante esta semana, Sergio Rodríguez, ayudado de una máquina especial que se ha visto obligado a alquilar, realizará la plantación en tres fincas distintas. El millón de plantas se distribuirán con una separación de unos 10 centímetros, para garantizar que el tamaño final del producto no sea muy elevado. Una vez terminadas estas labores sólo se necesita del trabajo de una persona para encargarse del mantenimiento de las plantaciones, que consiste principalmente en vigilar las malas hierbas y regar el terreno en caso de calor, pues la cebolla necesita mucha humedad. Si todo va bien, este millón de esquejes se convertirán en agosto en unos 160.000 kilogramos de cebollas de tamaño mediano. Estas son, al parecer, las que mejor salida tienen actualmente en el mercado. Tras la recolección, que se debe efectuar a mano y para lo que calcula serán precisas entre 8 y 10 personas, el fruto irá a parar a la red de supermercados abastecidos por el grupo vasco Eroski. Y esto es sólo una prueba, según comenta. Si las cosas van bien, para la próxima campaña tiene previsto asociarse a otra persona para plantar 10 hectáreas de terreno con cebollas y puerros. En un municipio eminentemente ganadero como Mazaricos, cualquier cosa que no tenga que ver con vacas ya es mirado con cierto recelo. Probablemente la falta de formación de los agricultores en cultivos alternativos y la ausencia de una cultura emprendedora ha llevado a la mayoría de los jóvenes de la comarca a optar por abandonar las explotaciones de sus padres para ejercer otras actividades fuera de su localidad natal. Es por esto que el caso de este joven merece una especial felicitación. Mientras, en Casa Pego, bar de los de siempre y verdadero centro de la vida social, Sergio Rodríguez continuará, al menos hasta agosto, aguantando el chaparrón de la bromas de sus amigotes por montar un negocio de los de llorar.