El choqueiro sobrevive

| MONCHO ARES |

BARBANZA

NOS PREGUNTAMOS muchos a quién corresponderá la careta más demandada de estos carnavales. Que si Aznar, que si Bush, que si Blair, que si Sadam, que si Mariano, que si Zapatero... Verán ustedes que, finalmente, ninguna de esas celebridades será la que domine el arte del disfraz. Volverá como siempre el viejo choqueiro con ropas de anciana y cara de bruja; con zapatones de agricultor y chaleco del abuelo; con los desechos del baúl del desván y la cara cubierta con un trozo de sábana; con los panties disimulando el rostro de un hombre con dificultades de equilibrio a bordo de pronunciados tacones de punta femenina... Tengan cuidado porque dicen los expertos que el disfraz que nos ponemos por estas fechas es el reflejo de la personalidad que tapa, lo digo porque no vaya a ser que se le dé a uno por dedicarse a político, a hacer la guerra u otras indeseables funciones.