Movida saludable

| MONCHO ARES |

BARBANZA

ESO DE la movida va con la edad. Cuando somos chavales, la noche se va alegrando en la misma medida que se consume; nuestros voceríos nos suenan a música celestial, hasta nos parecen nanas que ayudan a conciliar el sueño; la euforia nos impide pensar que molestamos. Con el paso de los años, pasamos a ser uno de esos miles de ciudadanos que sufren en su cama las molestias de la diversión desmedida, y nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos cuando nosotros ocupábamos el lugar de la algarabía. Pues bien, yo creo que convivir es posible; que la gente puede pasarlo bien sin molestar al que quiere descansar; y ahí tienen mucho que decir los hosteleros, a los que me consta que les preocupa la situación. Sólo con aplicar la ley estaría garantizada la armonía, pero ya sabemos que el riguroso cumplimiento de la normativa podría obligar a cerrar a la mayoría de los locales.