Vandalismo

| MONCHO ARES |

BARBANZA

LOS ACTOS vandálicos que se registran en los entornos de los bares de la movida, no hacen más que arrojar piedras sobre el tejado de quienes los protagonizan. Seguramente que el tonto que tiró una señal al patio de una casa o el descerebrado que provocó al vecino sacándole fotos con el teléfono móvil se fueron a sus casitas, a domir la mona, orgullosos de sus fechorías. Lo que hicieron, ellos y los que siguen su mismo ejemplo, fue echar un par de gotas más en un vaso que desborda desde hace tiempo. Realmente, siempre hubo niñatos irresponsables como esos, enanos mentales que no saben divertirse si no es a costa de hacer la puñeta al vecino, pero antes eran contados y conocidos por todos; ahora, parecen muchos y cobardes, porque se camuflan en la multitud, se tapan bajo los efluvios del alcohol, y al día siguiente se creen normales, cuando siguen siendo igual de imbéciles que anoche...