LA LLAVE
28 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.PARTICULARMENTE CONSIDERO un ejercicio de pura demagogia un debate que sucede siempre a la toma de posesión de los nuevos gobiernos: el salario del alcalde. Es normal, justo e incluso debiera estar regulado por ley que los mandatarios cobren. Como mínimo, la misma cantidad que percibían en el desempeño de su profesión. Es despreciable que haya gente dispuesta a entrar en política con el solo interés de llenarse los bolsillos, pero la postura inversa no tiene sentido hoy en día. Permítanme que dude del altruismo cuando detrás de un generoso alcalde no hay un poder económico que le posibilite prescindir de las retribuciones. Aún teniendo ese soporte, debiera contar con sueldo. Si queremos que los gobernantes desempeñen su función con honradez y libertad, debemos garantizarle que, como mínimo, no perderán dinero por gestionar el interés común.