El conflicto de siempre

|MONCHO ARES |

BARBANZA

LLEGÓ EL pastel de la Diputación y, con él, las cuchilladas por hacerse con un trozo que debe ser muy sabroso, de lo contrario no se entiende que la designación de los tres representantes barbanzanos siempre acabe en conflicto. Revolviendo en el pasado, esta elección de cargos trajo muchos quebraderos de cabeza, roturas internas y hasta sonados abandonos de partido. Y ésto pasa porque los partidos, por lo general, no se paran en buscar a la persona más competente para afrontar el cometido con garantías, sino que emplean tan preciados puestos como premio. Y ahí empieza el lío. Como en política, y después de unas elecciones más, nadie pierde, cualquiera se cree con derecho a recompensa, incluso algunos que aún se están lamiendo las heridas del accidentado 25-M. Es legítimo aspirar a los puestos públicos, pero cada cual debe ser consciente de sus limitaciones y actuar en consecuencia.