Peatones en peligro

SARA ARES

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

29 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DESDE hace algún tiempo, observo casi a diario que son muchos los conductores que no respetan a los peatones ni las zonas reservadas para ellos. Y así ocurren, claro, incidentes desagradables como los atropellos y otros sustos de menor calibre a los que con demasiada frecuencia asisten, por ejemplo, los residentes en las rúas Calvario y Carcasía, en Noia. A la imprudencia de unos cuantos pilotos habría que añadir, en determinadas ocasiones, la dejadez por parte de las autoridades municipales. De nada sirve un semáforo plantado en la vía pública que no funciona, como ocurre en una de las calles mencionadas anteriormente. Ya te puedes pasar allí la eternidad que la mayoría de los conductores no se dan por aludidos, pues miran la señal y no ven luz alguna que les ordene parar. En Portosín, en un tramo de curvas de la C-550, hay un paso de peatones que une la iglesia con la zona de viviendas, aunque lo más acertado sería escribir que lo había. Hace un par de días, pasé por allí y observé con asombro cómo las únicas rayas que se mantienen visibles son las que quedan fuera de la calzada. En conclusión, mejorar la seguridad vial no es a veces tan complicado.