DESDE FUERA | O |
14 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DESPUÉS DE una larga espera, los socios de los dos clubes de pensionistas de Noia han podido ver cómo las autoridades cortaban la cinta inaugural de la Casa da Agra. Esto no significa que hayan accedido ya a ocupar las instalaciones, pues aún tendrán que esperar unos días para disponer de las llaves. El motivo es que quedan retoques pendientes de resolver, después de tanto tiempo transcurrido. El ascensor no está operativo, las puertas de los aseos carecen de pestillo y la comunicación entre los dos edificios permanece a la espera de ser acondicionada. Los pensionistas no saben muy bien cómo funcionará la cafetería, aunque creen que el Concello la cederá a una empresa. A estas lagunas, añadir un apunte más, que es fundamental.La puesta en marcha de este local conllevará la fusión de dos colectivos y atraerá a aquellos socios que hace años que dejaron de participar. Conciliar ánimos, intereses y gustos no es fácil, máxime cuando se parte de una situación inicial de división. Todos deberán poner todas las armas a su disposición para garantizar una convivencia sin estridencias y para diversificar el tiempo de ocio de los mayores, que bien merecido se lo tienen.