El miedo se mitiga con la unión

Sara Ares CORRESPONSAL | NOIA

BARBANZA

ARES LEMA

Cientos de mariscadores y pescadores noieses perdieron de trabajar para ayudar en la colocación de una enorme red de protección en la boca de la ría

02 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La oscuridad de la noche ya se había apoderado de Noia cuando un coche con altavoces inició el domingo un lento peregrinar por las calles. Irradiaba un mensaje diáfano y transparente, la antítesis de las entrañas del Prestige . Anunciaba que al día siguiente -por ayer- quedaba suspendido el marisqueo en las concesiones del pósito. La noticia, en cualquier otro contexto, habría dado pie a una auténtica revolución social de no ser por la coletilla que llevaba añadida. «Todos a Portosín, a las nueve de la mañana»», y no precisamente para ver al Rey. El llamamiento tenía que ver con la colocación de una barrera anticontaminación elaborada artesanalmente y adquirida por el Ayuntamiento noiés, 90.000 euros con forma de una interminable anaconda con piel de red y boyas. La respuesta fue un clamor. El espíritu de unidad sembrado por la marea humana que invadió el domingo las calles de Compostela volvió a conjugarse ayer en Portosín. Cientos de mariscadores y pescadores de toda la comarca noiesa se presentaron como clavos en la dársena de la localidad sonense, dibujando con su presencia una estampa que simulaba un hormiguero o la tantas veces recurrida historia de Fuenteovejuna. Guantes, botas de agua, ropa de abrigo. Perfectamente ataviados para la misión. Los noieses son expertos en levantar defensas, cuenta la historia. A principios del siglo XIV, disfrutaron durante seis años de una reducción de impuestos a condición de reconstruir la muralla que rodeaba el casco histórico. Ayer, levantaron una nueva fortaleza sobre las aguas de su ría, inquietas por el mar de fondo, para evitar que el enemigo devore su sustento, su pan de cada día; Las manos sellaron cadenas humanas en Portosín, incluso sin guantes. Ayer no preocupaba el daño físico -algunas personas recibieron atención por rozaduras en el puesto instalado en el muelle por Cruz Roja-. A toda costa, había que prevenir para no lamentar. Rapidez de movimientos, sin concesiones a la distracción ni al reposo. Por sus dedos pasaron 1.300 metros de red, repartidos en varios tramos. Eso en tierra firme. En el mar, la cadena también tenía nombre propio, el de los tripulantes de los barcos Elenita , Josmar , Moldes , Limanda , Routado , María Asunción , Nuevo Escalador , Noemí Uno y Ana María Dos . Una flota que recogió el preciado testigo para acostarlo entre Punta Cabalo y A Coviña. Entre tirón y tirón, lamentos contestatarios. Críticas a las autoridades por su actuación, y el convencimiento de que el país se encuentra en pañales en prevención marítima. ¿Y si el vertido traspasa la barrera? Los hay que aventuran recetas sorprendentes, como Javier Carneiro y Marcelino Mariño. «Abrir as comportas do embalse do Tambre para que limpie todo», sugiere uno ante la mirada de complacencia del otro. Al terminar la jornada, noticias frescas a viva voz. Hoy martes, toca retorno a los bancos marisqueros, pero también a los topes fijados.