En el casco histórico de Noia, a pesar de las transformaciones, mutilaciones y asesinatos, aún sobreviven arquitecturas y detalles notabilísimos, por ejemplo, las casonas del Pazo Casa da Xouba. De este último edificio siempre me ha seducido, concretamente, la columna formada por cuatro columnitas y un solo capitel y basa que sostiene con garbo dos arcos góticos del porche. Está en la calle Suárea Oviedo. Es para mí la columna superlativa de la villa. Crecen parejos los fustes con delicado vuelo vertical y se unifican en el alargado capitel cuya cara inferior está tallada con barrocos motivos florales. Así la ofrece el dibujo y así se asoma a esta ventana de Piedras ilustres. Monumento levísimo Todo el conjunto del Pazo Casa da Xouba es, a pesar de la robustez de sus sillares, un monumento levísimo que se pronuncia más intensamente por la tetracolumna que centra la arquitectura. ¿Y por qué, queridos amigos, indígenas y foráneos, por qué el enxebre nombre de Casa da Xouba? ¿A qué se debe esta denominación? ¿Acaso, como en tantos otros lugares, bajo este porche se abría la venta de pescado, sardinas, fanecas, xoubas y otras especies? Lo ignoro. El reloj que está en su fachada marca la fecha de 1970, pero el edificio es aún más anterior, quizás, puede que del XV. Venta de pescado ¿Y quién se acuerda de lo que en tales años sucedía en la vida de la villa de Noia, cómo la venta de xoubas y el lugar de su mercado, que los marineros pescaban en la ría? Mas sea lo que sea, el testimonio está aquí, vivo y hermoso, en el centro de la villa de Noia, perfectamente conservado a pesar del paso del tiempo. Pues que sea por muchos años, como merece su impresionante belleza. Y a tanta belleza deben acompañar las bestias que hacen guardias en los esquinales y gárgolas del palacio. Que así sea.