El párroco fue el gran ausente de la multitudinaria procesión marítima Una multitudinaria procesión partió ayer por la tarde del puerto sonense con una tripulante de excepción, la Virxe do Carme. La comitiva dejó atrás la dársena con casi cuarenta minutos de retraso sobre la hora prevista. ¿La razón? Pues que uno de los «fijos» en el rol del barco, el sacerdote, no compareció por circunstancias que se desconocen. La ausencia no restó emoción a la ofrenda floral en plena ría.
08 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cientos de sonenses cumplieron con su patrona, la Virxe do Carme, y antes de las seis de la tarde ya aguardaban como clavos en el entorno de la dársena portuaria para acompañar a la imagen en su recorrido sobre las olas. Sin embargo, ayer no daba llegado la hora de despegarse de la explanada. Decenas de feligreses que acudieron al acto especulaban sobre las causas de la demora. Al parecer, y según pudo saber este diario, el sacerdote que estaba previsto que oficiase en un principio la ceremonia de la ofrenda floral en alta mar no podía asistir por lo que se designó a su sustituto. Se desconoce si hubo algún fallo de comunicación o motivo similar pero lo cierto es que la comitiva tomó rumbo al medio de la ría noiesa sin que el párroco formase parte de la tripulación, repartida entre numerosas embarcaciones. El buen tiempo reinante permitió que la procesión pudiese surcar las olas aunque también dio pie a una espantada masiva hacia las playas. La devoción por la patrona de los marineros se pudo palpar, asimismo, en los oficios litúrgicos que se celebraron por la mañana.