El pleno de control al gobierno de Boiro se redujo a un debate entre PP y BNG

M. A. RIBEIRA

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

El portavoz del PSOE «logró» ser expulsado cuando faltaban tres minutos para acabar la sesión El pleno extraordinario solicitado por la oposición de Boiro y celebrado en la noche del jueves, concluyó sin novedades, porque ya ha dejado de serlo la expulsión del socialista Manuel Velo, que peleó como gato panza arriba para lograr que la presidencia le «invitara» a abandonar la sala. Sin embargo, a lo largo de cuatro horas, el gobierno y el grupo nacionalista sí debatieron los diez asuntos que preocupaban a los ediles del BNG y a dos del PSOE, y a los que el PP sacó hierro, por lo que desestimó todas las propuestas.

25 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los portavoces del BNG y del PP, Xosé Deira y Manuel López, respectivamente, llevaron el peso del pleno de control. Mientras, el del PSOE, Manuel Velo, se dedicaba en sus turnos de palabra a realizar intervenciones en todo tipo de tonos: jocoso, amenazante, provocante y hasta insultante. Y es que desde que el presidente, Jesús Alonso, anunció que no iba a expulsar a nadie, el socialista se empeñó punto a punto en conseguir la exclusión, que logró a tres minutos del final. Y el primer asunto ya fue espinoso, pues se habló sobre la situación sanitaria de las playas y los vertidos que se produjeron en los últimos meses. Deira solicitó mayor vigilancia así como la intervención de los organismos competentes para evitar situaciones desagradables como las vividas en Barraña. Esgrimió un informe de Espina y Delfín que denunciaba vertidos no domésticos a la red y la necesidad de controlarlos para que la depuradora funcione correctamente. El PSOE, por medio del edil Antonio García, desempolvó un análisis del año pasado que ratificaba la existencia de vertidos contaminantes en la zona de punta Capitán, incluso con materiales pesados que tiene consideración de tóxicos. Velo, por su parte, se ciñó a impartir «docencia» sobre el funcionamiento de las corporaciones locales y a comparar a Putin y el caso del submarino Kursk con Alonso y las playas. López Outeiral censuró las insinuaciones de la oposición que pretendían relacionar los vertidos con las fábricas conserveras del alcalde y de su propia familia. Aseguró que en todos los casos actuaron denunciando los hechos e investigando la procedencia de las manchas que llegaron a las playas, pero que lo hicieron con sigilo para no perjudicar la campaña turística, motivos por los que la mayoría del grupo popular votó en contra de las propuestas pues, a su juicio, ya se habían cumplido las peticiones de la oposición.